lunes, 2 de junio de 2014

Las azaleas del amor XXI

Empezamos nuevo mes , Junio, preludio de vacaciones de verano, con nuevas cosas que asumir,grandes sorpresas y emociones. Con importantes cambios en nuestro entorno y esperando ser felices. Para todos vosotros un nuevo capítulo de las azaleas , que lo disfrutéis.

Capítulo 20
El día siguiente amaneció soleado, en el jardín ya me esperaba Albert cuando yo bajé
- Vamos dormilona -bromeó. Las caballerizas estaban muy bien cuidadas. Había cuatro cuadras independientes y poseíamos dos alazanes negros y esbeltos y dos yeguas hermosas. - Ellos son trueno y Ganador. Las señoritas son Florence y Luna pálida, y bien  ¿A cual escoges ?
-Me quedo con trueno- dije yo fijándome en los ojos del que iba a ser mi montura. 
-Entonces es justo que yo coja a ganador. No puedo permitir que me tomes la delantera y  pretendas huir de mí 
-Jamás lo intentaría- dije sonriendo.
Tras ensillar los caballos y cargarles con las alforjas con los alimentos, Albert me ayudó a subir al mío. El corazón me latía fuertemente. Subir a caballo siempre me había parecido una experiencia emocionante  Los caballos trotaban tranquilos y alegres , como si nos conocieran desde siempre. Empezamos a galopar enfervorizados , como si estuviéramos imbuidos  de un espíritu salvaje. Finalmente descabalgamos en un paraje de ensueño. Estábamos rodeados por árboles y cascadas. Era un lugar idílico para disfrutar del  amor.
-Vaya , veo que realmente sabes montar bien
-Hey¡ ¿ Que te creías ?
-No te enfades. Necesitaba saberlo porque quisiera darte una sorpresa. Quiero llevarte a un lugar especial. Dile a tu familia que vas a salir fuera este fin de semana.
-Pero ¿ Dónde me quieres llevar ?
-Ya te lo he dicho, es una sorpresa .
-Tú si que eres una caja de sorpresas y por eso te quiero.
A media tarde regresamos. Los caballos iban cansados , seguimos un sendero para llegar antes.
Esa noche  no pude dormir, de nuevo me asaltaban las terribles pesadillas que había tenido desde mi llegada a la mansión. Soñaba con la sortija que Theodora me había dejado en herencia y que no aparecía por ningún lado. Además me veía sometida a las torturas más terribles posibles de imaginar. Desperté sobresaltada.
Pensé que quizá la agitación del día anterior había sido la causa. Tras la noche pasada , por la mañana me quedé traspuesta hasta tal punto que tía Henrietta vino a despertarme.
-Oh¡ Querida, vamos , ven conmigo a desayunar, hace un día tan hermoso que da pena hacerlo sin compañía. -
-¿ Cómo que estás sola ?- Bostecé con pereza y entreabrí los ojos lentamente. Henrietta había abierto las ventanas y tanta luz de repente me hacía daño .
- Sí hija sí, yo no se lo que le sucede esta familia pero...  Jasper ha ido a trabajar. Él no deja la empresa ni aunque se le caiga el mundo encima. Emma , como de costumbre , no quiere probar bocado. Francesca tras tener una terrible discusión con Alexander se ha marchado diciendo que tenía muchas cosas que preparar. También Alexander salió de casa muy temprano , no se dónde. Realmente , querida tu eres la más sensata de todos.
-Henrietta , creo que pronto cambiarás de opinión. En cuanto te cuente mis planes para este fin de semana.
-Pues ¿ De qué se trata ? - Albert me ha pedido que le acompañe a un lugar secreto.
-Dios mío. ¿Quién lo hubiera dicho ? Siempre enfadados y sin embargo tan enamorados  ,  y el pobre Alexander...
-Lo sé , lo sé - dije yo, apenada - Me gustaría evitar que regresara a Italia. 
-Bueno , ya no hay nada que tu puedas hacer. Lo importante es que seas feliz. El amor es tan indescifrable y misterioso. - Suspiró con emoción y se alejó no sin antes decirme que me diera prisa o las tostadas se enfriarían .

Llegó el tan ansiado fin de semana. Salí de casa con una pequeña maleta en la que había introducido mis objetos de aseo y ropa para un par de días ,además del camisón de encaje que mis amigas me habían regalado , pues estar juntos a solas todo este fin de semana seguramente implicaba compartir algo más que un beso o una caricia principiante. Albert  me esperaba, parecía un niño feliz ,sonriendo y con sus pelo despeinado al viento.
- ¿ Estás lista ? - Me preguntó -Lo estoy - aseguré .
Fuimos hacia las caballerizas. Me disponía a colocarle los arneses a Trueno , cuando Albert me dijo que no hacía falta. Iríamos los dos montados sobre Ganador. Me subió a la montura con gran delicadeza y luego montó él. Con una mano llevaba las riendas mientras que con la otra controlaba que yo no me cayera ciñéndola alrededor de mi cintura. Verle guiar al caballo resultaba todo un espectáculo de elegancia y buen gusto. El animal obedecía de una forma dócil y mansa. Era como si caballo y jinete estuvieran unidos por un lenguaje especial que solo ellos comprendían , que quizá emanaba del instinto animal que poseía Albert y que a mí tanto me atraía. Cruzamos lugares que yo apenas conocía. Recorrimos sendas y bosques. De pronto Albert  detuvo el caballo. Sacó un pañuelo de seda y sorprendiéndome de nuevo me vendo los ojos    
- Tranquila , ya queda poco- me dijo
Cabalgamos un poco más hasta que me quito la venda que cubría mis ojos. A lo lejos divisé una linda casita blanca con las tejas rojas y macetas en las ventanas.
- Esta es la casa donde hubiera vivido con mi familia si finalmente hubiera decidido cambiar de trabajo. La construí a ratos perdidos - Realmente es hermosa -Bueno he pensado que podría ser un buen lugar para empezar nuestro futuro. Sería bonito ver a nuestros hijos corretear por el porche
- Sí lo sería .... -Bien ,vayamos a ver mi creación por dentro.  
Dejamos a Ganador atado y nos acercamos hasta la casa. Tenía todavía pocos muebles , pero todos eran de madera y estaban hechos a mano , por las manos de Albert. Aquello contribuía a crear un ambiente más cálido y acogedor.
Una noche mágica se abría ante nosotros. Fuera la naturaleza exhalaba su olor a silvestre y fascinante. La luna lo iluminaba todo tenuemente dándole un tinte de misterio y complicidad.
Dentro , Albert y yo estábamos a punto de darnos las buenas noches . Allí estábamos, casi totalmente a oscuras , iluminados tan solo por los rayos lunares que se colaban por la ventana y algunas velas que habíamos encontrado .

La habitación que tan grande me había parecido, ahora era un rincón pequeño e íntimo. Estábamos los dos , uno frente a otra , mirándonos sin decir nada. Sentía unas ganas terribles de que me estrecharan sus musculosos brazos , de sentir su fortaleza entrando en mí , pero por otro lado tenía unos nervios serios que me paralizaban y me atemorizaban. Desde que había alcanzado la mayoría de edad creía que lo sabía todo sobre este momento. Sabía que era una entrega mutua de dos almas , dos cuerpos y dos corazones que se unían física y espiritualmente, para ir más allá de todo lo imaginable. Por fin Albert dio el primer paso. Se acercó a mí y me besó fogosamente , como el caminante sediento que apaga su sed en un manantial de agua fresca , mientras sus manos se perdían bajo mi ropa.

Nos amamos embriagados de pasión, descubriéndonos sin prisa , explorando cada uno de nuestros misterios, sin descanso y sin temor, entregándonos el uno al otro  para siempre, dejándonos huellas que jamás podrían borrarse de nuestros cuerpos y almas. Juntos llegamos hasta las estrellas.

 

domingo, 18 de mayo de 2014

Las azaleas del amor XX

Buenas  noches de domingo, a punto de empezar una nueva semana, esperando que nos depare grandes cosas  a todos , ser muy felices y seguid siéndome fieles, un consejo, no perdáis el tiempo en cosas tontas como discusiones y orgullos vanos, escuchad  los latidos de vuestro corazón y lanzaros a cumplir cada una de las cosas que os diga y si el mundo os trata de locos no importa , seremos locos felices y fieles a nosotros mismos, poniendo una sonrisa en nuestros labios cada vez que pensemos que hemos hecho lo que sentíamos, por nosotros, por esa persona especial , por tí que  a lo mejor en algún momento me lees , un beso enorme para toda la gente que vive  y disfruta mi blog.Feliz semana.
 
Capítulo 20
 
La felicidad entró en mi vida de una forma tan inesperada como desconcertante. Albert y yo nos encontrábamos en el jardín y ocultos entre los setos hablábamos enamorados , hacíamos planes y nos besábamos apasionadamente. Resultaba extraño poder hablar con él sin terminar con una terrible discusión . A veces pasábamos el tiempo simplemente compartiendo nuestras miradas , hablándonos sin palabras , abriendo nuestro corazón .
Yo había decidido ocultar por el momento  nuestro amor a mi familia pensando en el dolor que podría causar a Alexander y por eso aprovechábamos los momentos a escondidas para disfrutar el uno del otro . Pero era  algo tan importante que no pude evitar comunicarlo enseguida. La noticia cayó de forma diferente para cada miembro Lowenfeld. A Jasper le fue indiferente, tía Henrietta se alegró por nosotros , mientras que Francesca intentó disuadirme para que dejara esta relación ya que debido a la baja extracción social a la que pertenecía él podría perjudicarme. Alexander regaño a su madre , yo ya era mayorcita para saber que era lo que me convenía.
Emma ni siquiera me miró . Desde que me habían dado el alta  en el hospital ella se portaba de una forma muy extraña ,parecía que lo que me había sucedido la había impresionado sobremanera.
Los psiquiatras que la visitaban afirmaban que en su mente había algo que le había quedado grabado  , algo que en definitiva le había creado una especie de trauma. Era un hecho sombrío que ella se negaba a reconocer , pero sólo Emma enfrentándose directamente a ello y asumiéndolo sería capaz de salir de la oscuridad en la que ahora se encontraba.
Francesca , a pesar de ello , no cejaba en su intento de buscarle pretendiente. Era necesario que ella se casara y más en este momento antes de que su enfermedad la hiciera ir a peor. Por supuesto , el elegido tenía que ser alguien de buena familia con los recursos suficientes para hacer frente a las necesidades de Emma. El más firme candidato era Owen Dawson . Era un rico empresario dueño de la mitad de una de las compañías más importantes de toda la cuidad, Dawson y Holloway , especializada en sistemas informáticos. Owen era un joven ambicioso que no dudaba en pisar a su adversario para ser él quién ascendiera. Había coincido con él en contadas ocasiones. Me resultaba frío , hipócrita y envidioso. Emma no le desagradaba en absoluto. Era un mujeriego infatigable. Había mantenido romances con chicas de todas las edades y diferentes status sociales. En reducidos círculos incluso, se comentaba que el hijo menor de Cail Anderson , su superior, en casa del cual se había alojado durante un tiempo , tenía todo el aspecto de ser un Dawson .
Yo dudaba de que pudiera ser el hombre que Emma necesitaba y menos en las actuales circunstancias. Pero Francesca llevaba las riendas y  si ni siquiera Jasper le llevaba la contraria , no sería yo quién le dijera como debía gobernar la vida de su hija.
Una noche , mientras esperaba a Albert en el templete del jardín , se me acercó Alexander por la espalda , y sin hacer ruido se sentó a mi lado 
-          Hola , - susurró
-          Hola - dije yo
-          Estás esperando a Albert , supongo- Asentí             
-           Entonces seré breve , solo deseaba decirte que me alegro por ti , porque finalmente haya entendimiento entre vosotros dos. Recuerda que te lo advertí
-          Sí . Así es, me diste suerte
-          Bueno, sólo quería decirte que si todo os va tan bien , yo ya no tengo esperanzas
-          Alexander , no
-          Silencio, no digas nada . - Puso sus dedos sobre mis labios- Soy un caballero y se cuando debo retirarme y ese momento ha llegado. Estoy preparando mi viaje de regreso a Italia.
-          Pero no tienes que volver por mí, estoy segura que podrías encontrar a otra chica que te pudiera hacer feliz, tal vez Adrianne
-          No , no , es mejor que no sigas o me harás más daño. Sólo espero que Albert sepa hacerte todo lo feliz que tu te mereces.
Alexander desapareció dejándome pensativa durante unos segundos., Albert me devolvió a la realidad besándome en el cuello.
-          Gracias - me dijo.
-           ¿ Por qué ? -  Le pregunté. - He escuchado toda la conservación y te agradezco que me hayas escogido a mí , a pesar que no puedo ofrecerte nada más que mi amor.
-          No deseo nada más - dije yo ,besándole.
Pasado un rato , Albert que había permanecido callado mientras pensaba en algo , me dijo:
-          Oye, con todo lo que ha pasado desde que llegaste aquí , aún no conoces algo  que te pertenece por derecho propio . Las caballerizas.          
-          Es cierto, lo había olvidado por completo
-          ¿ Sabes montar a caballo ? - me preguntó él
-          Un poco - Le respondí     
-          Bueno , entonces mañana me lo podrás demostrar
-          ¿ Mañana ?
-          Así es o ¿Es que tienes miedo ?
-          ¡Claro que  no¡ Estoy segura de que mañana cabalgar conmigo te va a resultar una experiencia casi mágica.
-          Así  lo espero - dijo él orgulloso.  Ahora debo irme - Se despidió
-          Bien dile a Meg que pronto iré a hacerle una visita.
-          De acuerdo - Me besó y se alejó .
 

sábado, 10 de mayo de 2014

Las azaleas del amor XIX


Y cómo hace mucho tiempo que no comparto con vosotros parte de mi alma creo que os merecéis  otro cachito así que hay va , otro pequeño sorbito de Lori Anne y de su corazón loco de amor ,esperemos que salga triufante. Un abrazo grande .

Capítulo 19

Regresamos a la mansión . Hacía una noche preciosa y me quedé en el jardín repasando los acontecimientos que me habían sucedido durante este día. Ví que en la habitación de servicio había una luz encendida .Por la ventana pude comprobar que se trataba de Albert que estaba terminando de recoger sus cosas. Estaba decidido a marcharse y ya nada le podría hacer volver atrás. Subí a mi habitación cansada , derrotada , con mis mejores sueños rotos en mil pedazos . Sólo quería llorar y dejar que con el llanto se fueran todos los sufrimientos y los dolores que atenazaban mi alma. Desde mañana empezaría a plantearme mi vida  de una manera distinta, desterrando todo romanticismo inútil que llevaba simple e irremediablemente a un final doloroso , fatal e insuperable. Podía sentir como me sumía en un  oscuro abismo que me tragaba, necesitaba acostarme, cuando de pronto me di cuenta que sobre mi cama había pétalos de azaleas blancas con una nota que decía ” Te espero en el cobertizo” No podía creérmelo. Tal vez después de todo , aún tenía esperanzas de salvar mi amor por Albert . Él deseaba hablar conmigo , a solas , en el cobertizo. No debía hacerle esperar o podría impacientarse y pensar que no le haría caso . Me miré al espejo , con ese vestido estaba perfecta. Él no se marcharía , le convencería para que se quedase.

Bajé sin perder más tiempo y me dirigí a nuestro lugar de encuentro. La luz de la ventana ya estaba apagada. Seguramente Albert ya me esperaba dentro porque la puerta estaba abierta. Estaba  muy oscuro pero la idea de encontrarlo en el interior me infundió valor y sin más entré en el cobertizo .

-          Albert , estoy aquí - susurré mientras palpaba a mi alrededor. Pero ¿ Qué sucedía ?

 Escuché chirriar el pestillo de la puerta y Albert no estaba allí . De pronto pude oír un fuerte portazo . Empezaba a preocuparme por momentos. Había perdido la noción del tiempo, el calor era sofocante allí dentro . Tal vez era una tonta venganza por parte de Albert , pero como broma ya era suficiente.

Repentinamente el cobertizo fue invadido por un fuego depredador que arrasaba todo lo que hallaba en su camino. El miedo se adueñó de mi cuerpo. Iba  a morir abrasada . Sentía  como el humo me asfixiaba colándose en mis pulmones. Pedí socorro desesperadamente , pero todo era en vano. Nadie podía escucharme ya que todos estaban acostados. Mi única salvación  era que alguien viera las llamas desde las ventanas de la mansión . Pensé en ese hermoso vestido que llevaba puesto. Empecé a hacerlo jirones evitando prenderme. Antes de perder el conocimiento tuve la sensación de que me abrazaban unos fuertes brazos.

Por suerte para mí aquella sensación no era parte de mis últimos delirios antes de morir  incinerada. Alguien me había rescatado de entre las mordaces llamas.

Al abrir los ojos me encontraba sobre las escalinatas de mármol que se hallaban frente a la mansión. Aún notaba una sensación de ahogo pero mucho más leve que la experimentada en aquella trampa ardiente. Me escocían los ojos en parte por el humo y en parte por la tremenda emoción que sentí al ver inclinado sobre mí a mi salvador. El héroe que tenía ganado mi corazón. Mi querido Albert. Las lágrimas resbalaban por mi rostro y Albert me las enjugaba con sus besos

-          Mi amor - me decía - No puedo imaginar que hubiera hecho con mi vida si te llega a ocurrir algo. Eres la luz de mi vida y si te extingues desapareceré yo contigo. No me dejes jamás, no podría soportarlo. Olvida todo lo que hablamos esta mañana. Si lo deseas me quedaré aquí , siempre a tu lado. Así debe ser  porque nos amamos. - Me besaba y me acariciaba  como si  tuviera miedo de estar soñando. Como si yo fuera una visión presta a desaparecer. También mi familia estaba a mi alrededor. Albert los había avisado. Esperaban una ambulancia que me trasladase al hospital. Tan solo Emma no se encontraba allí. ¿ Sería posible que estuviera durmiendo tan plácidamente ajena a aquello que sucedía ? .

Albert no me soltaba la mano a pesar de que todos le miraban expectantes. Él me amaba y los demás no le importaban. Si le veían llorar como un niño era por el amor que me tenía y nadie podría reprochárselo. La ambulancia llego pronto. Henrietta y Albert vinieron conmigo al hospital y en ningún momento se separaron de mí. El doctor Walters nos esperaba en el centro hospitalario y tras comprobar que solo tenía ciertas quemaduras y en absoluto nada serio, respiro tranquilo así como mis estimados acompañantes.

Permanecí ingresada durante una larga y deprimente semana en la que no me faltaron  gran cantidad de visitas desde mi abogado , el señor Devon con el que bromeé sobre si venía a comprobar si estaba tan mal como para hacer testamento ,hasta la dulce Meg que vino en compañía de su madre.

Poco tiempo después que me asignaran una habitación, está se lleno de todo tipo de presentes , desde dulces y ositos de peluche hasta enormes ramos de flores , especialmente grandes cantidades de azaleas blancas.

 

Las azaleas del amor XVIII


Feliz sábado para todos mis lectores, os deseo un día intenso lleno de vivencias hermosas y apasionantes como las que seguramente estará viviendo nuestra representante de Eurovisión de este año, Ruth a por todas , estamos contigo.
Aquí en Madrid con una temperatura veraniega que ya nos hace pensar en las tan esperadas vacaciones de verano y en esas playas de ensueño dónde perderse y desconectar de todos los problemas del día a día. Pero mientras llegan no desespéreis y disfrutar de las terracitas de Madrid  y de la buena compañía y por supuesto no os podéis perder esta nueva entrega de Las azaleas , cargada de emociones que espero os haga disfrutar. Un gran abrazo a todos los que me queréis y me seguís apoyando.

Capítulo 18
Subí a mi cuarto desolada. Temía que alguien pudiera verme en este estado. Me habían partido el corazón pero nadie tenía porque enterarse, pues aunque quisieran hacer algo por mí, solo Albert hubiera sido capaz diciéndome que no se marcharía . Me había confesado que me amaba y sin embargo me dolía el alma de pensar como había sufrido por mí y por Theodora Lowenfeld. Me resultaba difícil creer como un ser humano podía  ser tan duro con seres más débiles. ¿ Pero de qué me horrorizaba ? Ella misma me había mantenido alejada de mi familia durante 22 largos años. Sentí rabia, impotencia por no poder hacer nada, más que por mí, por Albert y su familia. Su padre también había sido víctima de los Lowenfeld aunque de forma indirecta. Me sentía incapaz de poder disfrutar del dinero . Me vi a mi misma como  a un ser despreciable. Me dolía tanto que quise morir durante unos instantes. Observaba cuanto me rodeaba. Tanto lujo y esplendor ¿ de qué me podía servir ? Si acababa de perder al ser que más amaba , aquél que iluminaba mi vida.
Lloré , supliqué y recé pero nada apaciguaba mi espíritu. Tal vez si me alejara ahora de todo aquello y renunciaba  a ser una rica heredera ,Albert me aceptaría , pero su resentimiento era tal que posiblemente ni siquiera esto podría funcionar. Además yo estaba en mi lugar ,se lo debía a Teresa y desde aquí podría ayudar  a la familia de mi amor aún de una forma anónima y compensar el daño que en otro tiempo mi abuela les había infligido.
Llamaron a mi puerta , Valerie , Pamela y Yasmín se encontraban frente mí , sonriendo , cargadas de regalos.
-  Oh¡ Chicas...  - Me derrumbé. Les conté todo lo sucedido y cuando terminé todo su optimismo había desaparecido.
- No sé como ha podido hacerte esto. Con lo que tú le has querido
-Le quiero - Maticé. - Alexander debería enterarse y ajustarle las cuentas a ese canalla - Valerie se sentía indignada. Yasmín me miraba sin atreverse a decir nada. Pamela se acercó a mi y con dulzura me dijo que le diera tiempo para recapacitar. Era un chico impetuoso , la vida le había hecho esconderse tras una coraza de dureza y frialdad y hoy frente a mí se había empezado a resquebrajar. Si me amaba de verdad sería él quién diera el siguiente paso , pero si no era cierto y se había divertido conmigo como lo había hecho antes con Emma , no merecía la pena que yo derramara lágrimas por él. 
-  En cualquier caso  - me aconsejó - debes disfrutar del momento presente. Tienes una familia que te quiere. Piensa en Alexander. Por nuestra parte ya sabes, todas para una y una para todas , como los leales mosqueteros , y ahora límpiate esas lágrimas y sonríele a la vida. Ten esperanzas en ese futuro que está por llegar
Pamela siempre conseguía que la paz volviera mi espíritu. Ella era dueña de esa virtud. Peter debía ser muy feliz a su lado.
Abrí los regalos olvidando la tristeza en un rincón  . Pronto la habitación se llenó de papeles de colores y obsequios de toda índole, un libro de poesías de Bécquer , al que siempre había admirado , un frasco de esencia de rosas, un camisón de encaje ... y azaleas blancas sobre mi mesilla en las que no había reparado , con una tarjeta en la que aparecía un escueto mensaje : “ Adiós “
Bajé a comer con la familia. Habían preparado un menú especial en mi honor compuesto de canapés de salmón , pato a la naranja y tarta de manzana horneada al estilo casero. Al finalizar la comida, ajenos al dolor que roía mi interior brindaron con  Champagne. La comida fue seguida de la entrega de regalos por parte de mi familia. Jasper me regaló unos bonitos y elegantes pendientes de perlas, Francesca una porcelana de Sevres que representaba un hermoso ángel , lo compare con Alexander que esperaba su turno pacientemente. Emma no me dio nada , disculpándose dado que no había encontrado algo que realmente  yo mereciera , pero que cuando lo encontrara sería algo que yo jamás olvidaría.
Realmente estaba siendo un día lleno de emociones y aún no había terminado . Henrietta me entregó un paquete enorme. Rasgué el papel que lo envolvía . Su regalo era un lienzo . Una hermosa pintura en la que junto a mí aparecía una hermosa mujer a la cual me parecía bastante. Ambas íbamos vestidas de blanco y permanecíamos sentadas junto al templete del jardín . Mis ojos se humedecieron de emoción .
-   Me pareció que te gustaría. El retrato de tu madre lo han copiado de una fotografía que yo conservaba.
- Es hermoso Henrietta - Dije convencida.
Finalmente Alexander me dijo que en mi habitación tendría una sorpresa sobre mi cama.: “No olvides usarlo esta noche”. Me dio un pista.  Subí a mi cuarto tras agradecerles sus presentes . Sobre mi cama me esperaba una gran caja rectangular adornada con un espléndido lazo rojo . Una leve sonrisa iluminó mi rostro durante unos segundos. Pensé que en estos momentos la natural ternura de Alexander le vendría bien a mi espíritu. Sabía que estaba siendo egoísta al considerarle mi tabla de salvación , pero era consciente de que solo me serviría de su amistad. Nunca apelaría al amor que sabía él conservaba hacia mí. Abrí la caja ilusionada. En su interior un vestido perfectamente doblado esperaba que alguien lo utilizara. Lo desplegué con delicadeza extendiéndolo sobre la cama para poder apreciarlo mejor . Era hermoso. Combinaba tules , rasos y muselinas creando un efecto sorprendente. Era entallado con escote en v y mucho vuelo . De color azul celeste . No requería gran cantidad de adornos para resultar perfecto. Frente al espejo me lo probé por encima y pensé que parecía creado especialmente para mí.      Oh¡ Alexander era encantador. Esta grata sorpresa contribuyó  a aliviar durante unos instantes la pena que me embargaba .
Las horas se me hacían interminables hasta que por fin Alexander golpeó la puerta de mi habitación. 
- Estás espectacular - me dijo enrojeciendo , mientras me observaba sin parpadear.
Realmente el vestido me quedaba como un guante. Henrietta me había ayudado a peinarme. Me había hecho tirabuzones que acompañaban a un elegante moño de estilo italiano. Los pendientes que Jasper me había regalado completaban mi atavío.Alexander me ofreció su brazo orgulloso y sonriendo hizo que mi vanidad aumentara  cuando me dijo
-  Despertarás la envidia de todas las  mujeres y la admiración de cada hombre  -  Creo que si sigues por ese camino se me subirá a la cabeza y estaré insoportable durante toda la noche. Si unes esto a mis nervios me traerás a casa antes de que termine el primer acto.
-  Espero que no - Dijo estampando sus labios sobre mi mano- Siento que solo te faltaría un detalle para que esta noche resultara completamente perfecta - comentó mientras fijaba  su atención en mi dedo anular donde él deseaba que luciera su anillo de pedida.
-Alexander , es mejor que no insistas, te lo suplico
Si perdíamos el buen humor se rompería todo el encanto y Albert también volvería a mis pensamientos, cosa que no ansiaba que sucediera dado que necesitaba disfrutar de la velada. Sin embargo no todo sería perfecto, había algo en lo que ninguno delos dos habíamos reparado. A esta ópera de tanto renombre asistirían muchas personas de alta clase social que conocían muy bien a los Lowenfeld y que en absoluto sabían de mi existencia. Pronto empezaron a ponernos en serios compromisos.
-  Sonríe y no les hagas demasiado caso- me aconsejó Alexander haciendo referencia a un grupo de damas de edad avanzada que se acercaban a nosostros. Entre ellas también venía una joven pelirroja que vivía  enamorada de Alexander desde que le había conocido. Se llamaba Adrianne Milton
- Querido Alexander , cuanto has crecido . Dinos ¿ Quién es esta preciosa muchacha que te acompaña ? ¿ Acaso pronto tendremos boda en la mansión Lowenfeld ? 
-¡Oh! Lady Catherine, siempre queriendo casar a alguno de los solteros más apreciados. Es mi prima Lori Anne.
-  Es un placer querida - me dijo tendiéndome su mano arrugada mientras  yo sonreía siguiendo el consejo de Alex .
Me sentía incómoda. No me gustaba saberme tan observada por tan altas personalidades que ejercían de juez y jurado al mismo tiempo. Intenté no ponerme nerviosa y puse toda mi atención en la joven Adrianne. Era alta y esbelta. Llevaba un vestido atrevido que dejaba ver parte de su voluptuosidad . Se veía una mujer sensual y poco discreta. Era evidente que sabía como hacerse desear por un hombre. Supuse que no sería bien aceptada en el círculo social en el que se desenvolvía y no me sorprendía , personalmente me había caído mal desde que la vi. Devoraba a Alexander con la mirada pero él no le daba la más mínima importancia. Sin embargo yo sentí un pequeño pinchazo en mi pecho . Hice que se despidiera de ella sin grandes ceremonias y entramos en el teatro. Era la primera vez que lo contemplaba desde su interior.
Si bien por fuera ya resultaba una enorme obra de arte dada su perfección arquitectónica que imitaba al Partenón griego con sus columnas dóricas, majestuosas , por dentro la riqueza destacaba en todos sus rincones , largas arañas colgaban del techo tintineando y ofreciendo un arco iris de color para regocijo de los asistentes. Las butacas estaban forradas de suave terciopelo escarlata.
El enorme escenario ahora cubierto con un telón púrpura hacia presagiar la magnificencia de la obra que íbamos a presenciar.
Todo me resultaba excitante y delicioso. Por fin las luces se extinguieron solo conservando el foco central que iluminaba el escenario. Me  dispuse a disfrutar del espectáculo abstrayéndome de todo lo demás .
Al final del último acto todos los presentes , de pie aplaudíamos deseosos de que nos regalasen algún ” bis “.   El tiempo había transcurrido rápidamente desde el inicio de la obra hasta este momento haciéndome sentir un torbellino de emociones , desde la pasión hasta la tristeza.
- Gracias por haberme regalado esta experiencia inolvidable  , Alex. - Le besé en la mejilla
- Te lo mereces. Me gustaría que volviéramos a compartir algo así algún día.
-Claro que sí - Le aseguré.

jueves, 27 de marzo de 2014

Las azaleas del amor XVII

Que esta primavera el amor siempre florezca en cada rincón , que nadie derrame una lágrima porque le hallan roto el corazón , amar mueve montañas y estoy segura de ello, ser felices y buenas noches

Las azaleas del amor XVII
 
Pronto sería mi cumpleaños Pensé que posiblemente nadie lo tendría en cuenta. Por esa razón planee invitar  a mis amigas a merendar en la mansión. Lo pasaría como cualquier otro día normal. Pero ignoraba que sería un día especialmente este año, que se clavaría en mi alma y me resultaría muy difícil de olvidar.
Mientras desayunaba Alexander me mostró un sobre
-         Ábrelo- me dijo ilusionado. Dentro había dos localidades para asistir a la ópera .
-         Me gustaría muchísimo ir contigo al estreno de Madame Buterfly , es una obra que siempre he admirado por la fuerza que es capaz de transmitir. La música va creciendo según aumenta el dramatismo en la escena y se cuela en el espíritu del espectador hacíendole protagonista de esta trágica historia de amor.
Una vez más pude comprobar la sensibilidad del alma de Alexander. Antes de aceptar le pregunté que porqué quería ir conmigo. Tal vez a Emma o a su madre también les gustara la idea. Él sonrió y robándome el zumo de naranja ,me dijo
-         Cómo es tu cumpleaños quería regalarte algo especial, una emoción. Pero si no lo deseas , no pretendo importunarte con mis súplicas
-          ¡Claro que acepto !. Es un regalo fantástico. Gracias Alexander eres muy especial. - Le besé en la mejilla y se marchó.
Jamás había asistido a la ópera y pensé que era un momento envidiable para empezar a cultivar este placer. Cuando me disponía a buscar a tía Henrietta para que me ayudara a escoger mi atuendo para esta noche descubrí que Albert se encontraba en el jardín y sin más salí a su encuentro. Nada más verme la cólera invadió todo su ser, su rostro enrojeció como la grana ,prácticamente echaba chispas por los ojos . Empezó a hablarme de una manera cruel y desagradable.
-         Oh¡ No puedo creérmelo. Estoy justo enfrente de la maravillosa Lori Anne Baker Lowenfeld. Cuanto se preocupa por sus empleados, fundamentalmente de la pobre madre de este inepto y rudo jardinero.          
-         Albert, no comprendo a que viene esto- Dije apenada por su manera de comportarse. Quise alejarme de él. Me sentía rota por dentro, desilusionada. Nada de lo que yo hiciera en esta vida sería capaz de hacer que Albert me quisiera. Absolutamente ninguna cosa. Ahora estaba bien claro. Él tiró de mí fuertemente hasta dejarme el brazo enrojecido.
-         No debiste complicarte en mi vida. Es cierto que no he venido a  la mansión en mucho tiempo, y ¿sabes porqué ? Te lo diré. He estado buscando un trabajo mejor que me permite pasar más tiempo junto a mi familia. Además me pagan sobradámente para no tener que volver a necesitar las limosnas Lowenfeld.
-         Albert, no es justo...Comprendo que estés resentido por no haber estado junto a tu madre en un momento tan grave, pero yo , tú , podíamos hablar con más calma . Te aseguro que me duele verte así , esa dureza incomprensible con la que me tratas, yo quiero que sepas que ... estoy enamorada de ti - Aquello me salió espontáneo , lo que menos quería era demostrar ahora los sentimientos más profundos que torturaban lo más hondo de mi ser. Pero ya estaba dicho y lo peor de todo es que no surtió el menor efecto en el espíritu de Albert.
-         Cállate, no quiero seguir escuchándote. Ya se lo que pretendes . Engatusarme con sucios trucos. Que me amas, dices , déjame que me ría. Te odio con toda la rabia que soy capaz de generar. Ojalá pudiera olvidar que existes, y que has venido aquí . ¿Porqué te has entrometido en mi vida ? ¿Quién te pidió que fueras a mi casa ? Ah¡ claro. La señorita tenía que hacer algo .
-         Dime ¿ qué te he hecho yo para que me odies tanto ?- Le pregunté mientras las lagrimas recorrían mis mejillas sin pausa.
-         Te odio por existir. ¿ Sabes ? . Yo sabía quién eras mucho antes de que vinieras aquí.  Cuando tu madre murió yo tenía dos años y mi padre como mi madre ya trabajaban aquí al servicio de tu abuela. Cuando esta señora no sabía como deshacerse de ti y finalmente te metió en un internado , alguien tenía que ocuparse de ti para informarle de tu estado.  De como ibas creciendo . Si era tu cumpleaños ¿ Quién te llevaba regalos ? y si estabas enferma ¿ Quién era quién permanecía  a los pies de tu cama día y noche ? ¿ Quién te cuidó como a una verdadera hija sin tener la más mínima obligación ? No fue tu tía Henrietta , ni Jasper , apuesto a que ni Alexander sabía qué existías a pesar de que ahora no se separa de ti . Realmente ¿ sabes quién es responsable de que tu hayas regresado aquí ?  No fue ninguno de los tan respetables Lowenfeld . Tan solo una simple y sencilla sirvienta , que no era otra que mi madre , eso sí, llena de nobles y generosos sentimientos y que cuidó de ti con el amor de la madre que a ti te faltaba. Esa señora a la que has socorrido caritativamente- dijo con ironía- y que ahora no deja de hablar de tan gentil muchacha.
-         Yo solo hice lo correcto , quién sabe si yo no hubiera ido cuánto tiempo hubiera podido aguantar.
-         ¿Acaso  crees que yo me lo podré perdonar ?  ¿ Piensas que no siento remordimientos por ella y por Meg ?  Y precisamente se lo tengo que agradecer a Lori Anne Baker Lowenfeld. - dijo , esta vez con amargura.
-         Albert, podrías tranquilizarte , pensar con calma- Iba a tomarle del brazo cuando me dio una fuerte bofetada haciéndome caer contra la pared.
-         No quiero que me toques , ni que te me acerques un solo milímetro . ¿ Sabes cuántas veces he estado enfermo sin que mi madre pudiera ocuparse de mí ? Solo porque tu abuela exigía que no faltase de su lado. Al fin y al cabo ¿ no era por  ello por lo que la pagaba un sueldo sustancial ? Que le importaban a tu abuela los problemas de sus empleados o sus humildes familias.  Y mi madre siempre me decía “ cariño  , piensa que es una mujer mayor , además está enferma. Prométeme que no la vas a odiar.  En el fondo es una buena mujer. “   Y tú , eras esa pobre  niña indefensa que necesitabas de su amor. Yo debía tener paciencia, esperarla mientras estaba contigo. Llegaba a casa sin ganas de jugar conmigo. Pero yo lo comprendía y la adoraba por su fortaleza y por la propiedad de querer a todos aunque fuesen duros con ella. - Ahora lágrimas de rabia surcaban su rostro. - No sabes cuantos momentos de cariño me has arrebatado. Pero eso no es todo. También mi padre fue víctima de los Lowenfeld al interponerse entre un ladrón y tu caja de caudales , esa que ahora has heredado. Dos tiros acabaron con su vida . Meg era entonces solo un bebé y yo  , un joven rebelde sin oficio , ni beneficio por el momento, entre aquí  a trabajar , como un favor especial , claro esa es la virtud de los Lowenfeld . Su caridad cristiana. - Sonrió amargamente y se dispuso a continuar- Pensé que me vengaría y qué mejor forma que enamorar a la estúpida Emma y quedarme con su parte de la herencia. Pero no . Para colmo tuvo que llegar la nieta desaparecida y  yo, yo como un estúpido adolescente no he logrado evitar enamorarme de ti desde el primer momento en que te vi y olvidarlo todo , a pesar de los vanos intentos que he realizado para que esto no ocurriera.Te amo tanto que me duele y tengo que odiarte para aliviar este dolor. Luego empiezas a aceptar que te corteje ese primo tuyo tan fino y delicado y pasas por mi lado orgullosa , fuerte, altiva, como una reina y me hieres. Jamás volverás a escucharme decirte esto y espero que lo olvides y te alejes de mí como yo lo haré de ti : Te amo cómo jamás he amado a nadie y cómo jamás seré capaz de volver a amar a ser alguno. Sólo espero poder olvidarte con mi odio. 
Albert me besó entregándose con pasión , dándome el último hálito de su vida , haciéndome sentir que ambos nos pertenecíamos . Él sería mío eternamente al igual que yo lo sería de él. Nuestras almas caminarían entrelazadas aunque estuviéramos muy lejos el uno del otro .
Nuestro amor quedaba sellado para siempre. Sus brazos me abrazaban para no dejarme escapar, para que sintiera la verdad de sus palabras dentro de mí. Después se separó y mirándome como si quisiera grabar mi imagen de este momento en su mente , se alejó con rapidez para no arrepentirse dela decisión que había tomado.
Emma que lo había estado observando todo desde su ventana se desplomó sobre su cama y llorando con rabia juró que pagaría por haberle quitado a su pretendido amante.