lunes, 2 de junio de 2014

Las azaleas del amor XXI

Empezamos nuevo mes , Junio, preludio de vacaciones de verano, con nuevas cosas que asumir,grandes sorpresas y emociones. Con importantes cambios en nuestro entorno y esperando ser felices. Para todos vosotros un nuevo capítulo de las azaleas , que lo disfrutéis.

Capítulo 20
El día siguiente amaneció soleado, en el jardín ya me esperaba Albert cuando yo bajé
- Vamos dormilona -bromeó. Las caballerizas estaban muy bien cuidadas. Había cuatro cuadras independientes y poseíamos dos alazanes negros y esbeltos y dos yeguas hermosas. - Ellos son trueno y Ganador. Las señoritas son Florence y Luna pálida, y bien  ¿A cual escoges ?
-Me quedo con trueno- dije yo fijándome en los ojos del que iba a ser mi montura. 
-Entonces es justo que yo coja a ganador. No puedo permitir que me tomes la delantera y  pretendas huir de mí 
-Jamás lo intentaría- dije sonriendo.
Tras ensillar los caballos y cargarles con las alforjas con los alimentos, Albert me ayudó a subir al mío. El corazón me latía fuertemente. Subir a caballo siempre me había parecido una experiencia emocionante  Los caballos trotaban tranquilos y alegres , como si nos conocieran desde siempre. Empezamos a galopar enfervorizados , como si estuviéramos imbuidos  de un espíritu salvaje. Finalmente descabalgamos en un paraje de ensueño. Estábamos rodeados por árboles y cascadas. Era un lugar idílico para disfrutar del  amor.
-Vaya , veo que realmente sabes montar bien
-Hey¡ ¿ Que te creías ?
-No te enfades. Necesitaba saberlo porque quisiera darte una sorpresa. Quiero llevarte a un lugar especial. Dile a tu familia que vas a salir fuera este fin de semana.
-Pero ¿ Dónde me quieres llevar ?
-Ya te lo he dicho, es una sorpresa .
-Tú si que eres una caja de sorpresas y por eso te quiero.
A media tarde regresamos. Los caballos iban cansados , seguimos un sendero para llegar antes.
Esa noche  no pude dormir, de nuevo me asaltaban las terribles pesadillas que había tenido desde mi llegada a la mansión. Soñaba con la sortija que Theodora me había dejado en herencia y que no aparecía por ningún lado. Además me veía sometida a las torturas más terribles posibles de imaginar. Desperté sobresaltada.
Pensé que quizá la agitación del día anterior había sido la causa. Tras la noche pasada , por la mañana me quedé traspuesta hasta tal punto que tía Henrietta vino a despertarme.
-Oh¡ Querida, vamos , ven conmigo a desayunar, hace un día tan hermoso que da pena hacerlo sin compañía. -
-¿ Cómo que estás sola ?- Bostecé con pereza y entreabrí los ojos lentamente. Henrietta había abierto las ventanas y tanta luz de repente me hacía daño .
- Sí hija sí, yo no se lo que le sucede esta familia pero...  Jasper ha ido a trabajar. Él no deja la empresa ni aunque se le caiga el mundo encima. Emma , como de costumbre , no quiere probar bocado. Francesca tras tener una terrible discusión con Alexander se ha marchado diciendo que tenía muchas cosas que preparar. También Alexander salió de casa muy temprano , no se dónde. Realmente , querida tu eres la más sensata de todos.
-Henrietta , creo que pronto cambiarás de opinión. En cuanto te cuente mis planes para este fin de semana.
-Pues ¿ De qué se trata ? - Albert me ha pedido que le acompañe a un lugar secreto.
-Dios mío. ¿Quién lo hubiera dicho ? Siempre enfadados y sin embargo tan enamorados  ,  y el pobre Alexander...
-Lo sé , lo sé - dije yo, apenada - Me gustaría evitar que regresara a Italia. 
-Bueno , ya no hay nada que tu puedas hacer. Lo importante es que seas feliz. El amor es tan indescifrable y misterioso. - Suspiró con emoción y se alejó no sin antes decirme que me diera prisa o las tostadas se enfriarían .

Llegó el tan ansiado fin de semana. Salí de casa con una pequeña maleta en la que había introducido mis objetos de aseo y ropa para un par de días ,además del camisón de encaje que mis amigas me habían regalado , pues estar juntos a solas todo este fin de semana seguramente implicaba compartir algo más que un beso o una caricia principiante. Albert  me esperaba, parecía un niño feliz ,sonriendo y con sus pelo despeinado al viento.
- ¿ Estás lista ? - Me preguntó -Lo estoy - aseguré .
Fuimos hacia las caballerizas. Me disponía a colocarle los arneses a Trueno , cuando Albert me dijo que no hacía falta. Iríamos los dos montados sobre Ganador. Me subió a la montura con gran delicadeza y luego montó él. Con una mano llevaba las riendas mientras que con la otra controlaba que yo no me cayera ciñéndola alrededor de mi cintura. Verle guiar al caballo resultaba todo un espectáculo de elegancia y buen gusto. El animal obedecía de una forma dócil y mansa. Era como si caballo y jinete estuvieran unidos por un lenguaje especial que solo ellos comprendían , que quizá emanaba del instinto animal que poseía Albert y que a mí tanto me atraía. Cruzamos lugares que yo apenas conocía. Recorrimos sendas y bosques. De pronto Albert  detuvo el caballo. Sacó un pañuelo de seda y sorprendiéndome de nuevo me vendo los ojos    
- Tranquila , ya queda poco- me dijo
Cabalgamos un poco más hasta que me quito la venda que cubría mis ojos. A lo lejos divisé una linda casita blanca con las tejas rojas y macetas en las ventanas.
- Esta es la casa donde hubiera vivido con mi familia si finalmente hubiera decidido cambiar de trabajo. La construí a ratos perdidos - Realmente es hermosa -Bueno he pensado que podría ser un buen lugar para empezar nuestro futuro. Sería bonito ver a nuestros hijos corretear por el porche
- Sí lo sería .... -Bien ,vayamos a ver mi creación por dentro.  
Dejamos a Ganador atado y nos acercamos hasta la casa. Tenía todavía pocos muebles , pero todos eran de madera y estaban hechos a mano , por las manos de Albert. Aquello contribuía a crear un ambiente más cálido y acogedor.
Una noche mágica se abría ante nosotros. Fuera la naturaleza exhalaba su olor a silvestre y fascinante. La luna lo iluminaba todo tenuemente dándole un tinte de misterio y complicidad.
Dentro , Albert y yo estábamos a punto de darnos las buenas noches . Allí estábamos, casi totalmente a oscuras , iluminados tan solo por los rayos lunares que se colaban por la ventana y algunas velas que habíamos encontrado .

La habitación que tan grande me había parecido, ahora era un rincón pequeño e íntimo. Estábamos los dos , uno frente a otra , mirándonos sin decir nada. Sentía unas ganas terribles de que me estrecharan sus musculosos brazos , de sentir su fortaleza entrando en mí , pero por otro lado tenía unos nervios serios que me paralizaban y me atemorizaban. Desde que había alcanzado la mayoría de edad creía que lo sabía todo sobre este momento. Sabía que era una entrega mutua de dos almas , dos cuerpos y dos corazones que se unían física y espiritualmente, para ir más allá de todo lo imaginable. Por fin Albert dio el primer paso. Se acercó a mí y me besó fogosamente , como el caminante sediento que apaga su sed en un manantial de agua fresca , mientras sus manos se perdían bajo mi ropa.

Nos amamos embriagados de pasión, descubriéndonos sin prisa , explorando cada uno de nuestros misterios, sin descanso y sin temor, entregándonos el uno al otro  para siempre, dejándonos huellas que jamás podrían borrarse de nuestros cuerpos y almas. Juntos llegamos hasta las estrellas.

 

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